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miércoles, 10 de abril de 2013

Una burbuja verde en el cielo


La nebulosa IC1295, situada a unos 3.300 años luz de la Tierra, en la constelación del Escudo del hemisferio Sur celeste, ha sido fotografiada con gran detalle por uno de los cuatro grandes telescopios europeos VLT, en Chile, y aparece en la imagen como una llamativa burbuja verde. Es el oxígeno ionizado el que brilla en ese color, explican los astrónomos del Observatorio Europeo Austral (ESO).
Las estrellas del tamaño del Sol o mayores (hasta ocho veces su masa) terminan su vida como enanas blancas, cuando han consumido el combustible que las hace brillar gracias a las reacciones de fusión nuclear en su interior. En la transición a la fase de enana blanca, la estrella ya no sujetar su atmósfera y esta se extiende por el espacio circundante de manera que, durante unos cuantos miles de años, el astro está rodeado por esta especie de burbuja gaseosa que se denomina nebulosa planetaria, añaden los expertos del ESO. El gas brilla porque esta bañado por la fuerte radiación ultravioleta que emite la estrella moribunda y los diferentes elementos químicos presentes brillan en diferentes colores. En el caso de la IC1295, es dominante el oxígeno ionizado, que brilla en verde.
El Sol también se convertirá en una nebulosa planetaria cuando termine su vida y su atmósfera expandida engullirá los planetas que tiene cerca, incluida la Tierra. Nuestra estrella tiene ya unos 4.600 millones de años y le quedan otros tantos, aproximadamente.
En la imagen de la IC11295, se aprecia en el centro de la nebulosa el núcleo de la vieja estrella como un punto blanco azulado, que acabará convirtiéndose en una muy débil enana blanca fría dentro de muchos miles de millones de años.

domingo, 7 de octubre de 2012

Logran la mejor medida de la expansión del Universo



Un grupo de astrónomos de la NASA acaba de ralizar la medición más precisa jamás obtenida dela constante de Hubble o, lo que es lo mismo, del ritmo al que se expande el Universo. El hallazgo contribuirá a conocer con más exactitud tanto su edad como su tamaño. El nuevo valor es de 74,3 (con un margen de 2,1) kilómetros por segundo por megaparsec (un megaparsec equivale a unos tres millones de años luz). El trabajo se publica esta semana en Astrophysical Journal.
En la década de los 20 del pasado siglo, el astrónomo Edwin P. Hubble sorprendió al mundo al confirmar que el Universo no ha dejado de crecer desde el momento mismo en que surgió, a partir del Big Bang, hace 13.700 millones de años. Setenta años más tarde, en los 90, se descubrió que esa expansión, además, se está acelerando y es cada vez más rápida a medida que pasa el tiempo. Por eso, determinar con precisión cuál es exactamente la tasa de esa expansión se ha convertido en un objetivo fundamental de los científicos para conocer tanto la edad como el tamaño del Universo en que vivimos.
Las nuevas mediciones, llevadas a cabo con el telescopio espacial Spitzer, mejoran en un factor de 3 a las realizadas anteriormente con el Hubble. En efecto, el Spitzer tiene la ventaja de que puede "ver" el Universo en el rango del infrarrojo (es decir, en longitudes de onda muy largas), mientras que el Hubble lo hace en el rango de la luz visible.
El resultado es que el grado de incertidumbre de las nuevas medidas se ha reducido hasta solo un 3%, lo que supone un paso de gigante en la precisión de las medidas a gran escala. El nuevo valor para la constante de Hubble es de 74,3 (con un margen de 2,1) kilómetros por segundo por megaparsec (un megaparsec equivale a unos tres millones de años luz).
"El Spitzer está, de nuevo, haciendo ciencia para la cual no había sido diseñado -explica Michael Werner, del Jet Propulsion Laboratory de la NASA-. Primero, el Spitzer nos sorprendió con su habilidad para estudiar las atmósferas de los exoplanetas, y ahora, en los últimos años, se ha convertido en una valiosa herramienta cosmológica".
Además, los resultados se han combinado con los datos del WMAP (Wilkinson Microwave Anisotropy Probe) para obtener una medición independiente de la energía oscura, uno de los grandes misterios de la Ciencia y de la cual se piensa que es la responsable directa de la expansión acelerada observada por los científicos.
Se cree que la energía oscura ha conseguido ganarle la batalla a la gravedad, que intenta frenar la expansión, consiguiendo que, a gran escala, la materia del Universo esté cada vez más separada en lugar de cada vez más junta.Logran la mejor medida de la expansión del Universo

viernes, 21 de septiembre de 2012

Una de las primeras galaxias tras el Big Bang

Una galaxia inalcanzable ha podido ser observada gracias al 'efecto lupa' de un cúmulo situado en su trayectoria de luz.De otro modo hubiera sido imposible de ver ya que pertenece a una etapa del Universo (la reionización) que permanece fuera de la sensibilidad de los telescopios actuales.Esta galaxia permanece al universo lejano y según los científicos -un equipo internacional con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)- pudo haberse formado apenas 200 millones de años después del Big Bang. Por ello es una de las galaxias conocidas más distantes.Este descubrimiento se convierte en fundamental para el estudio de las primeras galaxias. Como explica el investigador del CSIC Txitxo Benítez, "la mayor parte de los objetos de este tipo son muy débiles pero la luz de esta galaxia está amplificada casi 15 veces por el efecto de lente o lupa cósmica".