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domingo, 4 de noviembre de 2012

Pelirrojos y rubios son más propensos a sufrir melanomas, incluso sin tomar el sol

La ciencia sabe desde hace tiempo que rubios y pelirrojos tienen más riesgo de sufrir un cáncer de piel por la falta de protección natural contra los rayos ultravioleta (UV). Pero detrás de esa mayor predisposición hay algo más. Científicos norteamericanos han visto que pelirrojos y rubios son más propensos por un pigmento de su piel.

Investigadores del Hospital General de Massachusetts y del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos aseguran, tras un estudio realizado con ratones, que el tipo de pigmento de la piel predominante en rubios y pelirrojos puede contribuir al desarrollo del melanoma.

Existen varios tipos de melanina, el pigmento que se encuentra en la piel: uno de ellos es de color marrón oscuro o negro, llamado eumelanina, predominante en las personas con cabello o piel oscuros, y otro es un pigmento entre el rubio y el rojo, llamado feomelanina, pigmento predominante en los individuos con el pelo rojo, pecas, y piel clara.

La feomelanina, menos eficaz ante el sol

Se sabe que este segundo pigmento es menos eficaz que la melanina oscura en la protección contra los rayos UV, aunque existen varios indicios de que la incidencia de melanoma en personas con ese tipo de piel puede no puede ser completamente explicada por una protección UV limitada.
Mientras que el aumento del riesgo de cánceres de piel no melanoma se limita a las zonas expuestas al sol, el riesgo de melanoma también se aplica a zonas de la piel que no están expuestas a la luz solar. Además, aunque los protectores solares disponibles pueden hacer un buen trabajo a la hora de bloquear algunas formas de daño UV, tales como quemaduras solares, muchos estudios han sugerido que puede no ser tan efectivo contra el melanoma como contra otros tipos
de cánceres de piel.
En el nuevo estudio –que publica Nature– los investigadores utilizaron cepas de ratones genéticamente casi idénticas, excepto por el gen que controla el tipo de melanina producida. Un grupo de ratones tenía la variante típica que conduce a un predominio de la melanina oscura, mientras que otro grupo poseía la misma variante que produce el pelo rojo y la piel clara en los seres humanos.

"Hemos sabido durante mucho tiempo que la gente con el pelo rojo y la piel clara tiene un mayor riesgo de melanoma que la gente con cualquier otro tipo de piel. Estos nuevos hallazgos no aumentan ese riesgo, sino que indican un nuevo mecanismo para ayudar a explicarlo", afirma David Fisher, del Hospital General de Massachusetts.

Fischer añade que "esta puede ser una oportunidad para desarrollar mejores protectores solares y otras medidas que aborden directamente el riesgo asociado a la pigmentación, sin dejar de proteger contra la radiación UV".

domingo, 14 de octubre de 2012

Descubren qué hace al melanoma resistente a las terapias

La terapia celular adoptiva, que ayuda al sistema inmunitario a combatir el cáncer a través de linfocitos T cultivados en el laboratorio, inicialmente resulta efectiva en pacientes con melanoma, pero los tumores suelen reaparecer.
Esta resistencia al tratamiento es explicada ahora por un grupo de científicos alemanes, que ha descubierto que el tumor combate el tratamiento gracias al microambiente creado por procesos inflamatorios. Los resultados de la investigación han sido publicados en la revista Nature.
Hace unos meses, una investigación publicada en Nature Communications, identificó que algunos pacientes con melanoma resistentes a los inhibidores de la proteína quinasa B-RAF, como vemurafenib, presentan amplificaciones en dicha proteína. En pocas palabras, mediante el aumento de las copias de la mutación del gen BRAF, el melanoma se hace resistente al producir una mayor cantidad de la citada proteína y superar así el efecto de los inhibidores.
Linfocitos T
En este nuevo trabajo, sus autores observaron que la resistencia es adquirida mediante la pérdida de los antígenos de las células del melanoma, que son las proteínas que sirven a los linfocitos T para reconocer los tumores, y que esta pérdida es inducida por procesos inflamatorios. Al desaparecer los antígenos, las células T no reconocen a las cancerosas y la terapia deja de ser efectiva.
Hasta ahora se creía que la propagación de poblaciones celulares fijas era la responsable de la resistencia a la terapia celular adoptiva, pero este nuevo trabajo revela que la plasticidad de las células tumorales es la causante de esta resistencia.
Animales modificados
Para realizar el experimento, aplicaron el protocolo de terapia celular adoptiva en ratones. Los animales fueron genéticamente modificados para que fueran un modelo apropiado en el que surgió el tumor, luego remitió y finalmente reapareció.
El descubrimiento, según los autores, podría contribuir al desarrollo de protocolos de tratamiento efectivos. Así propone que las terapias celulares adoptivas en el futuro deberían apuntar a un rango más amplio de antígenos para garantizar el reconocimiento de todas las células del melanoma.