domingo, 14 de octubre de 2012

Descubren qué hace al melanoma resistente a las terapias

La terapia celular adoptiva, que ayuda al sistema inmunitario a combatir el cáncer a través de linfocitos T cultivados en el laboratorio, inicialmente resulta efectiva en pacientes con melanoma, pero los tumores suelen reaparecer.
Esta resistencia al tratamiento es explicada ahora por un grupo de científicos alemanes, que ha descubierto que el tumor combate el tratamiento gracias al microambiente creado por procesos inflamatorios. Los resultados de la investigación han sido publicados en la revista Nature.
Hace unos meses, una investigación publicada en Nature Communications, identificó que algunos pacientes con melanoma resistentes a los inhibidores de la proteína quinasa B-RAF, como vemurafenib, presentan amplificaciones en dicha proteína. En pocas palabras, mediante el aumento de las copias de la mutación del gen BRAF, el melanoma se hace resistente al producir una mayor cantidad de la citada proteína y superar así el efecto de los inhibidores.
Linfocitos T
En este nuevo trabajo, sus autores observaron que la resistencia es adquirida mediante la pérdida de los antígenos de las células del melanoma, que son las proteínas que sirven a los linfocitos T para reconocer los tumores, y que esta pérdida es inducida por procesos inflamatorios. Al desaparecer los antígenos, las células T no reconocen a las cancerosas y la terapia deja de ser efectiva.
Hasta ahora se creía que la propagación de poblaciones celulares fijas era la responsable de la resistencia a la terapia celular adoptiva, pero este nuevo trabajo revela que la plasticidad de las células tumorales es la causante de esta resistencia.
Animales modificados
Para realizar el experimento, aplicaron el protocolo de terapia celular adoptiva en ratones. Los animales fueron genéticamente modificados para que fueran un modelo apropiado en el que surgió el tumor, luego remitió y finalmente reapareció.
El descubrimiento, según los autores, podría contribuir al desarrollo de protocolos de tratamiento efectivos. Así propone que las terapias celulares adoptivas en el futuro deberían apuntar a un rango más amplio de antígenos para garantizar el reconocimiento de todas las células del melanoma.

La depresión materna afecta al desarrollo del lenguaje

La influencia que tiene en el niño todo lo que afecta a la madre durante el embarazo no es ninguna novedad para la ciencia, sin embargo, no dejan de conocerse datos sobre cómo afecta el entorno prenatal en los primeros años de vida del niño y en la adquisición de algunas funciones básicas.
La última puede leerse esta semana en las páginas de la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences', donde se ha analizado cómo desarrollan el lenguaje los niños nacidos de madres con depresión y cómo les afectó que sus madres hubiesen tomado antidepresivos.
Según el experimento realizado por Janet Werker y su equipo (de la Universidad de Harvard, EEUU), la depresión no tratada durante la gestación retrasó la habilidad de los niños para reconocer los sonidos vocales de su lengua materna. Un fenómeno que no se observó en el caso de los niños expuestos a ciertos antidepresivos en el útero (concretamente, los inhibidores de la recaptación de la serotonina).
Los autores reconocen que no saben cómo esta aceleración o retraso en la adquisición de las primeras habilidades del lenguaje puede repercutir en el desarrollo posterior del niño; y tampoco si este fenómeno es el mismo en el caso de otros fármacos contra la depresión. 
De momento, y tras analizar a tres grupos de madres embarazadas de 36 semanas en distintas circunstancias (sin depresión, con depresión en tratamiento o sin él), señalan la importancia que tiene el bienestar materno en el posterior desarrollo infantil y recuerdan que "no tratar [la depresión] nunca debería ser una opción. Es importante que todas las mujeres embarazadas discutan sus opciones de tratamiento con sus ginecólogos". 

Uno de los bebés de 10 meses en un momento del experimento con su madre.| Janet Werker

domingo, 7 de octubre de 2012

Bosón de Higgs

Es un tipo de partícula elemental que se cree tiene un papel fundamental en el mecanismo por el que se origina la masa en el Universo. La confirmación o refutación de su existencia es uno de los objetivos del Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés), el mayor y más potente acelerador de partículas del mundo que opera el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN) en la frontera franco-suiza, cerca de Ginebra.

Es la única partícula predicha por el Modelo Estándar de Física de Partículas que aún no ha sido descubierta. El modelo estándar describe perfectamente las partículas elementales y sus interacciones, pero queda una parte importante por confirmar, precisamente la que da respuesta alorigen de la masa. Sin masa, el Universo sería un lugar muy diferente. Si el electrón no tuviera masa no habría átomos, con lo cual no existiría la materia como la conocemos, por lo que tampoco habría química, ni biología ni existiríamos nosotros mismos.
Para explicar esto, varios físicos, entre ellos el británico Peter Higgs, postularon en los años 60 del siglo XX un mecanismo que se conoce como el campo de Higgs. Al igual que el fotón es el componente fundamental del campo electromagnético y de la luz, el campo de Higgs requiere la existencia de una partícula que lo componga, que los físicos llaman bosón de Higgs.
El campo de Higgs sería una especie de continuo que se extiende por todo el espacio, formado por un incontable número de bosones de Higgs.
La masa de las partículas estaría causada por una «fricción» con el campo de Higgs, por lo que las partículas que tienen una fricción mayor con este campo tienen una masa mayor.

El fármaco para la eterna juventud, probado con éxito en el laboratorio


Un equipo internacional de científicos ha identificado por primera vez la clave para detener el envejecimiento de los músculos. En base a estos resultados han desarrollado un fármaco que ha sido probado con éxito en ratones, favoreciendo la regeneración muscular, la recuperación del equilibrio y la fortaleza. El estudio se publicará en el próximo número de la revista Nature.
Las células madre que se encuentran en los músculos –responsables de la reparación de sus daños– han sido el elemento central de la investigación. Estas células se encuentran en un depósito presente en cada músculo que las libera y divide en cientos de nuevas fibras musculares cuando es necesario reparar algún daño. Al final de este proceso, algunas de las células reponen otra vez el depósito de reserva para mantener la capacidad de autorregeneración muscular. Sin embargo, esta capacidad va disminuyendo con la edad, lo que según el estudio se debe a una disminución paralela de las células madre.
Los investigadores, que provienen del King’s College de Londres, de la Universidad de Harvard y del Hospital de Medicina General de Massachusetts, encontraron unos niveles de la proteína FGF2 más altos en los músculos envejecidos que en los jóvenes. Esta proteína estimula la división celular, incluso cuando no se necesita liberar células madre para regenerar algún daño. La activación continua de las células madre provocada por esta proteína acaba por agotar su capacidad de regeneración hasta que el músculo ya no es capaz de repararse adecuadamente.

Logran la mejor medida de la expansión del Universo



Un grupo de astrónomos de la NASA acaba de ralizar la medición más precisa jamás obtenida dela constante de Hubble o, lo que es lo mismo, del ritmo al que se expande el Universo. El hallazgo contribuirá a conocer con más exactitud tanto su edad como su tamaño. El nuevo valor es de 74,3 (con un margen de 2,1) kilómetros por segundo por megaparsec (un megaparsec equivale a unos tres millones de años luz). El trabajo se publica esta semana en Astrophysical Journal.
En la década de los 20 del pasado siglo, el astrónomo Edwin P. Hubble sorprendió al mundo al confirmar que el Universo no ha dejado de crecer desde el momento mismo en que surgió, a partir del Big Bang, hace 13.700 millones de años. Setenta años más tarde, en los 90, se descubrió que esa expansión, además, se está acelerando y es cada vez más rápida a medida que pasa el tiempo. Por eso, determinar con precisión cuál es exactamente la tasa de esa expansión se ha convertido en un objetivo fundamental de los científicos para conocer tanto la edad como el tamaño del Universo en que vivimos.
Las nuevas mediciones, llevadas a cabo con el telescopio espacial Spitzer, mejoran en un factor de 3 a las realizadas anteriormente con el Hubble. En efecto, el Spitzer tiene la ventaja de que puede "ver" el Universo en el rango del infrarrojo (es decir, en longitudes de onda muy largas), mientras que el Hubble lo hace en el rango de la luz visible.
El resultado es que el grado de incertidumbre de las nuevas medidas se ha reducido hasta solo un 3%, lo que supone un paso de gigante en la precisión de las medidas a gran escala. El nuevo valor para la constante de Hubble es de 74,3 (con un margen de 2,1) kilómetros por segundo por megaparsec (un megaparsec equivale a unos tres millones de años luz).
"El Spitzer está, de nuevo, haciendo ciencia para la cual no había sido diseñado -explica Michael Werner, del Jet Propulsion Laboratory de la NASA-. Primero, el Spitzer nos sorprendió con su habilidad para estudiar las atmósferas de los exoplanetas, y ahora, en los últimos años, se ha convertido en una valiosa herramienta cosmológica".
Además, los resultados se han combinado con los datos del WMAP (Wilkinson Microwave Anisotropy Probe) para obtener una medición independiente de la energía oscura, uno de los grandes misterios de la Ciencia y de la cual se piensa que es la responsable directa de la expansión acelerada observada por los científicos.
Se cree que la energía oscura ha conseguido ganarle la batalla a la gravedad, que intenta frenar la expansión, consiguiendo que, a gran escala, la materia del Universo esté cada vez más separada en lugar de cada vez más junta.Logran la mejor medida de la expansión del Universo

Dos estrellas para verificar a Einstein


En el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea, a unos 26.000 años luz de distancia de la Tierra, hay un agujero negro enorme, con unos cuatro millones de veces la masa del Sol. En torno a ese agujero negro unos astrónomos han descubierto una estrella muy interesante, ya que gira a su alrededor completando una órbita completa cada once años y medio. Es la más próxima al agujero que se conoce, pero para los científicos aumenta su valor el hecho de que pueda formar pareja en sus investigaciones con otra que se conocía desde hace unos años y que cumple su órbita en 16 años. La importancia del descubrimiento reside en que estos dos cuerpos es posible estudiar con mucha precisión la curvatura del espacio tiempo allí, en las condiciones extremas del entorno de un agujero negro. Es una nueva e insólita oportunidad de verificar la teoría de la Relatividad General de Einstein, que predice cómo la masa -y el agujero negro es mucha masa- curva el espacio tiempo. Una forma muy aproximada de visualizar el papel de estas dos estrellas sería como balizas en un remolino de agua que permiten averiguar las propiedades precisas del mismo.
No es que haya que comprobar la veracidad de la Relatividad General. Al fin y al cabo, como dice el científico Leo Meyer, “Einstein está en cada iPhone, porque el sistema de GPS no funcionaría sin su teoría”. Pero, “¿Funcionaría también su i-Phone tan cerca de un agujero negro como estas dos estrellas? El nuevo astro nos coloca en situación de contestar esa pregunta en el futuro”, añade este astrónomo de la Universidad de California en los Ángeles (UCLA), que lidera el equipo que ha descubierto la nueva estrella y que presenta el hallazgo en la revista Science. Han hecho las observaciones con los grandes telescopios Keck, en Hawai.
La nueva estrella se llama S0-102 y la ya conocida S0-2. Hay muchas más alrededor del agujero negro, pero la ventaja de estas dos para los astrónomos es que tardan en cumplir una órbita completa en un tiempo que pueden abarcar cómodamente las observaciones astronómicas. “Estoy encantada de encontrar dos astros que orbitan en torno al agujero negro de nuestra galaxia en muchos menos tiempo de una vida humana”, comenta Andrea Ghez, astrónoma  la UCLA, puntualizando que con un solo astro no se puede estudiar la verdadera geometría del espacio-tiempo cerca del agujero negro. Ella estudia más de 3.000 estrellas alrededor del agujero negro, pero la mayoría tienen órbitas de más de 60 años, y está siguiendo la S0-2 desde 1995.



¿Por qué vemos moscas negras flotando delante del ojo?


Si se pone usted mirando al cielo o cualquier superficie lisa es posible que las vea pasar por delante de sus ojos. A veces tienen forma de moscas, puntos negros, hilillos o manchas irregulares; y aunque en la mayoría de los casos no suponen ningún problema, sí hay situaciones en las que conviene consultar con el oculista.
Las moscas negras (miodesopsias) son pequeños 'grumos' que aparecen en el vítreo, una solución transparente y acuosa que rellena el interior de la cavidad del ojo. Con la edad, esa especie de gelatina transparente puede ir teniendo opacidades e irregularidades (al perder agua sus proteínas se condensan y pierden transparencia). Esto crea unas sombras dentro del ojo que producen esa sensación de moscas volando por delante de nuestras narices.
La edad es sólo uno de los factores de riesgo que predisponen a ver 'manchas negras' (se calcula que las padecen el 60% de las personas mayores de 60 años), pero no el único. "Los miopes o las personas operadas de cataratas también suelen ver moscas con más frecuencia", explica el doctor Javier Hurtado, director médico de la Clínica Rementería.
Aunque suele tratarse de un problema sin importancia (una simple manifestación de la edad en el 95% de los casos), los oftalmólogos sí recomiendan acudir a la consulta cuando se acompañan de algunas circunstancias. "Si las moscas han aparecido de repente, si van acompañadas de luces o destellos, o si de repente aparece un 'telón' negro que impide la visión en alguna zona del ojo", prosigue el oftalmólogo.
El problema es que el vítreo está metido dentro de una especie de bolsa unida a la cara interna de la cavidad del ojo (la retina) en diversos puntos, por lo que si éste se desprende, no es extraño que arrastre consigo algún fragmento de la retina. Con la edad, el vítreo se deteriora y va perdiendo agua, por lo que al hacerse más pequeño es fácil que tire de la retina; por este mismo motivo, los miopes ven moscas con más frecuencia, que tienen un ojo más alargado que obliga al vítreo a cierta tensión.